Por qué escucho metal

Cuando le digo a mis conocidos que me fascina el metal, muchos se sorprenden. “No te ves como un metalero. ¿Cómo te puede gustar eso?”. Este tipo de conversaciones son habituales y no me molestan mucho, pero me llevan a pensar que el género es muy incomprendido. Para muchos es difícil entender el atractivo de escuchar a sujetos gritando como si se les fueran a salir las tripas. Otros piensan que al escuchar metal estoy invocando al mismísimo Satanás, y se preocupan un poco por mi salud mental.

No te culpo si esto no te atrae en lo absoluto. Hay días en los que prefiero descansar y relajarme con música más tranquila. Aun así, siempre vuelvo a este género. Una y otra vez me doy cuenta de lo apasionado que soy por este tipo de música, pero rara vez puedo compartirla con otras personas. En este artículo, explicaré las razones por las que el metal me parece tan interesante y llamativo. Espero que al terminar de leer entiendas por qué este género tiene fans tan devotos y entusiastas.

Los metaleros no sacrificamos cabras

Somos incomprendidos

Creo que el punto de partida de esta explicación debe ser mi historia con el género. Nadie despierta un día cualquiera diciendo “¡Ahora ya entiendo de qué se trata el metal y me encanta!”. El género pide un esfuerzo activo de tu parte para entenderlo, y se asimila en pequeños incrementos y sesiones de escucha. ¿Cómo fue este proceso para mí?

Inició en casa, cuando era un niño pequeño. Mis papás disfrutaban una variedad de géneros musicales, siendo el rock clásico uno de los más prominentes. Un día, mi mamá pensó que sería una buena idea que yo viera el concierto “The Wall” de Pink Floyd. Me obsesioné de inmediato con los visuales y la música, y cada vez que regresaba del kinder le pedía que me lo pusiera de nuevo. Otros discos de rock y pop fueron parte de mi infancia, como “Magical Mystery Tour” de los Beatles y el primer disco de Gorillaz.

Foto de discos en un mueble

Una pequeña muestra de la colección de discos de mis papás (Están en doble fila)

Después entré a la secundaria, donde tuve mi primer acercamiento al metal. Ahí era cuando escuchaba lo que era popular entre mis amigos y compañeros. Además de escuchar mucho pop comercial y ponerme a ver MTV, fui introducido a Slipknot, Linkin Park y Rammstein. Con la excepción de Rammstein, apenas y escucho a estas bandas hoy. Muchos metaleros las consideran malas y simplonas, pero yo prefiero defenderlas. Aunque ya no me interesan tanto, me ayudaron a introducirme a diferentes estilos musicales. Así como existe el concepto de las “gateway drugs”, que explica que las drogas más benignas o inofensivas pueden llevarte consumir cosas mucho más fuertes, creo que se puede aplicar la misma idea a la música. Conocer las formas más simples o amigables de un estilo de te puede ayudar a entender mejor cosas de mayor complejidad.

Durante este periodo también empecé a explorar la colección de CDs de mis papás. Este es probablemente el primer momento en el que empecé a buscar música por mi cuenta, y a decidir que me gustaba y que no. Recuerdo escuchar a Black Sabbath, Metallica y Deep Purple mientras jugaba Unreal Tournament 2004 en mi computadora. Poco a poco, empecé a crear una colección digital de música al grabar los discos en la PC.

Pasó más tiempo y entré a la preparatoria. Aquí fue cuando mi papá me regaló una edición especial de la revista Rolling Stone, que listaba su elección de los 50 mejores discos y canciones de la década (2000-2010). La revista me introdujo a la música alternativa e indie, con bandas como Radiohead, LCD Soundsystem y Fleet Foxes, que a la fecha siguen siendo de mis favoritas. Pero lo más importante creo yo, fue que al leerla me di cuenta de que existía un mundo musical inexplorado más allá de mis amigos y familia. Empecé a buscar recomendaciones en internet y aumenté mi colección personal muy rápido.

Revista Rolling Stone - Lo mejor de la década

La revista legendaria

Empecé a leer y seguir blogs y reseñadores que me introducían a nueva música. Algunos de ellos, como Pitchfork o The Needledrop, reseñaban discos de metal ocasionalmente. Estos eran mucho más pesados y experimentales que los que había escuchado en la secundaria. Intenté disfrutarlos, pero sólo sufrí y me estresé en el intento. Eran muy extremos para mí.

Pero un día que me perdí en Youtube por horas las cosas cambiaron. Me topé con la canción “Ghost of Perdition” de Opeth. Su música combina voces melódicas y pesadas estilo death metal, y se transforma continuamente con pasajes musicales muy diversos. Sólo puedo decir que quedé impresionado. Gracias a su estilo más amigable, pude entender mejor el atractivo del metal extremo, y me di cuenta de la creatividad y potencial del género.

Desde ese momento hasta hoy, he seguido investigando y descubriendo cada vez más artistas y discos de metal. Me familiaricé con la enorme cantidad de subgéneros, como lo son el death, black, doom, progresivo, power y sinfónico, entre muchos otros. Me impresionó la diversidad de sonidos que existían, y aún sigo descubriendo nuevas mezclas e ideas que nunca me había imaginado. ¿Y qué es lo que me ha provocado tal fascinación?

La canción que lo cambió todo – (Ghost of Perdition de Opeth)

Primero que nada, creo que el metal es uno de los géneros más emotivos que hay. Sin importar qué subgénero escojas, la música está llena de energía. La gran parte de las emociones presentadas en este estilo son las que más nos asustan. Siempre hacemos un esfuerzo por que la felicidad sea nuestra emoción principal, pero difícilmente nos sentimos así todo el tiempo. Podemos sentir el dolor de la pérdida de un ser querido, sufrir de depresión o extrañar algún momento del pasado. Muchas veces estamos rodeados de personas egocéntricas y desagradables, así como de situaciones injustas que hacen que nos hierva la sangre. La escuela, trabajo, relaciones, crisis existenciales, tráfico y muchos otros factores de nuestra vida diaria nos agotan y llenan de estrés. Estos sentimientos son difíciles, relevantes, pero sobre todo, reales. El metal me ayuda a canalizar estas emociones, y escuchar cómo otras personas que se sienten de la misma manera intentan expresarlo.

Este género me ha ayudado a entender y sentirme más cómodo con el concepto de la depresión. Al escuchar “Melana Chasmata” de Triptykon mientras leía las notas en el libreto del CD, descubrí la realidad atormentada del vocalista Tom G. Warrior. Tuve una imagen muy vívida y clara del sonido de la desesperación al escuchar “Aphōnos” de Leviathan. Con sus gritos atormentados en eco y una atmósfera densa y triste, sentí que viví bajo la piel de Jef Whitehead por un segundo.

Desesperación y tristeza – (Aphōnos de Leviathan)

Otros artistas optan por introducirnos a ambientes de pesadilla que generan miedo y nos invitan a descubrir lo desconocido. Sunn O))), con su disco “Black One”, presenta una experiencia de terror absoluto y envolvente. Escucharlo con las luces apagadas fue una experiencia espantosa e impresionante a la vez. Imperial Triumphant, con sus enredadas y retorcidas canciones, generan un sentimiento de repugne que lleva a preguntarse cómo es posible generar esta clase de sonidos tan extravagantes. Así como nos gusta sentir miedo al ver películas de terror, el metal provee una experiencia similar en forma auditiva. A veces puede ser incluso más poderosa, ya que moldeamos los sonidos de las formas más siniestras que permite nuestra imaginación.

Terror absoluto – (Cursed Realms (of the Winterdemons) de Sunn O))))

Esta comparativa a las películas de terror también se puede aplicar a los estilos del metal que lidian con la ira y la violencia. Subgéneros como el brutal death metal se tratan únicamente de generar sonidos agresivos y contenidos líricos que retratan violencia. Esto es equivalente a ver una película gore o un clásico del género “slasher”. Aunque este tipo de material es grotesco, sabemos que es ficticio. Esto nos lleva a experimentar escenarios que llegan a ocurrir en las profundidades de nuestra mente sin hacer daño a ni una mosca. Escuchar a Cannibal Corpse o Carcass es una experiencia que es a la vez brutal y liberadora.

Tripas y violencia – (Cadaver Pouch Conveyor System de Carcass)

Dada su naturaleza extrema, el metal muchas veces es tocado rápida y agresivamente. Esto le da una naturaleza catártica, que ayuda a sacar sentimientos contenidos de frustración y enojo. Recuerdo un día en particular que estaba muy estresado por la universidad. Había estado trabajando sin parar, ya que tenía que terminar cuatro proyectos, de los cuales la mitad no me interesaban ni un poco. Y como a la vida luego le gusta ponerte las cosas más difíciles, me empezaron a invadir sentimientos de tristeza y nostalgia de una situación pasada. En ese momento me sentía solo, triste y frustrado. Decidí darme un momento para mandar todo a la chingada. Puse el disco “You Will Never Be One Of Us” de Nails. En su corta duración de 21 minutos, el album funcionó como una inyección de adrenalina, energía e ira. Me aloqué con la música y me olvidé de mis problemas. Mientras la última canción se iba desvaneciendo, sentí calma y felicidad. Fue un increíble momento de catarsis. No tengo experiencias tan intensas como esta todo el tiempo, pero la energía pura del metal siempre me ayuda a relajarme y estar tranquilo.

Adrenalina pura – (Violence is Forever de Nails)

Y no todo en el metal son emociones negativas. Algunas artistas optan por transmitir belleza y admiración. Agalloch, con su uso de elementos acusticos y arreglos mesurados e imaginativos transmite un mensaje de asombro por la hermosura de la naturaleza y nuestra insignificancia en su comparación. Otros, como Opeth, buscan generar sonidos preciosos en coexistencia con elementos pesados. Al introducir voces limpias y pasajes meditativos, las composiciones ganan un encanto único y fascinante.

Admiración por la naturaleza – (In the Shadow of Our Pale Companion de Agalloch)

Otros subgéneros, como el power metal, nos ponen en los zapatos de guerreros que se enfrentan en batallas épicas contra bestias míticas y dioses antiguos. La ausencia de elementos horrorosos hace que esta música nos convierta en niños otra vez. Se siente felicidad y maravilla por la posibilidad de las aventuras plasmadas en las letras. Y los coros épicos nos invitan a cantarlos a todo pulmón mientras nos lanzamos a la lucha contra el mal. Escuchar a bandas como Blind Guardian o Angra es totalmente divertido y emocionante.

Recuperando esa inocencia infantil – (Mirror Mirror de Blind Guardian)

Este amplio espectro emocional es probablemente la razón principal por la cual los metaleros son personas tan relajadas. Contrario a lo que los tatuajes, piercings, música aterradora y ropa negra llevarían a creer, las personas que escuchan y crean metal son muy amigables. Conozco pocos fans del género en mi ciudad, pero la mayoría de ellos son sencillos, de mente abierta y siempre dispuestos a dar y recibir recomendaciones de nueva música. Sin importar que tan pequeño sea el grupo de personas, siempre existe un fuerte sentido de comunidad.

Este lo he sentido en casi cualquier lugar al que he ido que involucre a este género. Cuando visito foros en línea y blogs, las personas participan activamente, discuten la música con pasión y forman amistades. Algunos de los blogs que visito regularmente siempre tienen comentarios en sus reseñas, sin importar si el disco en cuestión es increíble o pésimo. También veo caras familiares en estos comentarios años después de seguir el mismo sitio, lo que para mi demuestra una gran lealtad y pasión de parte de los metaleros.

Este verano, tuve la suerte de trabajar una estadía de verano en Seattle por 12 semanas. Durante este tiempo, descubrí la comunidad metalera local y me sumergí en ella. Había una gran cantidad de conciertos, de los cuales fuí a 10, donde pude conocer a algunas de las personas que frecuentaban los bares y locales donde se llevaban a cabo. Hablé con fans y músicos (quienes también son fans), y ví que siempre se ayudaban entre ellos al asistir a los conciertos, ofrecer espacios para albergarlos y siendo amigos que se felicitan los unos a los otros por su esfuerzo.

Foto de concierto de Atriarch

Concierto de Atriarch en The Highline (El mejor lugar en Seattle)

Al llevarse a cabo en bares y casas adaptadas para presentar espectáculos, los conciertos se convierten en un espacio donde los músicos se vuelven parte de la audiencia. Cuando no están arriba del escenario, los miembros de las bandas disfrutan la música de los otros grupos, o bien, venden playeras, estampas, discos y parches en una pequeña mesa de mercancía. Cuando me acercaba a esta mesa, tenía conversaciones amigables con ellos sobre su música o sus lugares de origen. Jamás me sentí presionado a comprar nada, y aún cuando solamente compraba una estampa de un dolar, ellos me agradecían mucho por mi contribución a su gira.

Lo que más me impresionó es como las bandas se mantenían durante sus tours. Los boletos para entrar al concierto costaban a lo mucho 15 dólares, y se presentaban alrededor de 4 grupos cada vez. Así mismo, los productos de las mesas de mercancía siempre se vendían a precios justos y razonables. Aún cuando las ganancias apenas pueden cubrir sus viáticos, ellos deciden viajar a través del país apretados en una camioneta para compartir su música con fans del género. Para mí, esto demuestra que los músicos hacen lo que hacen por pasión y amor a su arte.

Poster de Fall of Rauros

Cuatro bandas por 12 dólares. ¿¡Cómo es posible!?

Entonces, ¿de dónde sale la idea de que los metaleros sacrifican cabras y son entes de maldad pura? La respuesta es que si existen músicos que llevan las idea que tratan de plasmar a otro nivel. Pero también es importante recordar que las personas escandalosas y generadoras de polémica son las que más llaman la atención. Por ejemplo, Varg Vikernes, la mente detrás del proyecto musical Burzum, es conocido por haber asesinado a otro músico que se hacía llamar Euronymous, así como por quemar varias iglesias antiguas de Noruega. Así como Varg, hay otros participantes del género que desatan controversia, y aquí se vuelve nuestra decisión si sus acciones influenciarán como apreciamos su música.

Por el otro lado, el género está lleno de respeto para la mayor parte de sus representantes. Se puede tomar de ejemplo estelar a Chuck Schuldiner, cantante y líder de la banda Death, así como pionero del subgénero que es el death metal. Chuck comenzó escribiendo canciones sobre temas violentos y sangrientos. Después pasó a escribir críticas sociales, y al final, introdujo temas más filosóficos en sus letras. En contraste a la agresividad de su música, Chuck fue descrito como una persona humilde y como un amante de la vida y los animales. Desafortunadamente, murió a los 34 años por cáncer cerebral. Si visitas cualquier video de una canción de Death en Youtube, es probable que te encuentres con comentarios de personas recordándolo con afecto y respeto.

I still miss Chuck Schuldiner

Le seguiremos guardando mucho cariño

Por último, pero no menos importante, el metal es un género donde la originalidad y la experimentación prosperan. Dada su naturaleza extrema y no comercial, el género incentiva a sus músicos a tomar riesgos y explorar tierras desconocidas. Como en cualquier otro género, existen variaciones más comerciales y accesibles que sirven para introducirse a este mundo, pero no demuestran su amplia gama de posibilidades. Estos son la minoría, ya que el mundo underground es un ecosistema lleno de diversidad.

La experimentación musical es muchas veces llevada a los extremos. Se busca como hacer que la música suene más rápida, lenta, pesada, horrorífica, opresiva y muchos adjetivos más. Algunos de estos sonidos pueden no resultar agradables, pero esto rompe con la idea de que la música solamente son notas melodiosas. Usar disonancia o sonidos abstractos muchas veces resulta en obras con mayor impacto emocional o que transmiten mejor el mensaje deseado. El metal también es intrépido al tomar elementos y combinarse con otros géneros. Existen mezclas con lo sinfónico, electrónico, folklórico, el noise y el rap. Ningún género se escapa. Y quizás uno de los más similares es la música clásica, ya que ambos expanden horizontes y están a la vanguardia. Algunos estudios incluso sugieren que los fans del metal son casi idénticos a los de éste género sinfónico.

Beethoven Metalero

Los metaleros no somos lo que aparentamos

La originalidad también está presente en el contenido lírico. Las letras en las canciones de metal me llenan de curiosidad sobre nuevos temas. El disco “Colored Sands” de Gorguts me introdujo a la cultura tibetana y al budismo. Nechochwen hizo que me interesara en la historia y mitología de los nativos americanos. Deathspell Omega, con sus temáticas complejas y extraña perspectiva sobre la religión, me dieron curiosidad de leer la biblia. Vektor me impresionó con su disco “Terminal Redux”, el cual narra una elaborada historia de ciencia ficción. Gloryhammer hizo que me riera como un tonto con su sátira del subgénero power metal. Los temas tratados son infinitos y muy interesantes, y siempre me llevo nuevas sorpresas y aprendizajes.

Y no está de más decir, que muchas de las portadas de los álbumes son obras de arte por sí solas. Muchos músicos buscan plasmar lo bizarro, bello o fantástico de su obra en el arte gráfico de sus discos. Por esto, es un deleite comprar en CD o vinilo los álbumes, que cuentan con aún más detalles en sus libretos. Y aunque me he encontrado con algunas portadas atroces, la mayoría son un complemento esencial a la música.

Portada de Leviathan de Mastodon

Un ejemplo del hermoso arte de una portada (Leviathan – Mastodon)

Todas estas razones son las que han hecho que el metal haya capturado mi corazón. Probablemente existen más que no puedo poner en palabras. Es una experiencia que debe ser vivida, y aunque la inversión necesaria para apreciar el género es considerable, vale totalmente la pena. La energía que me transmiten sus canciones, la catarsis que me provocan, los interesantísimos temas de sus letras y los novedosos sonidos que crean lo han vuelto una parte esencial de mi vida. Ha hecho que disfrute más la música en general y sea más abierto. También me ha ayudado a entender mis emociones y canalizarlas adecuadamente. Los temas que trata muchas veces me han llevado a investigar y aprender sobre cosas nuevas. ¿Quién lo pensaría de una bola de personas soltando gritos horribles?

Si te interesa más entender el metal como un movimiento artístico, recomiendo muchísimo leer estos dos artículos de Salva Rubio, autor de unos excelentes libros sobre el género:

Metal extremo: orgullo y prejuicios (I)

Metal extremo: orgullo y prejuicios (II)

Foto de portada tomada del perfil de deviantArt de Thehumandeath

7 Comments

  1. Excelente explicación de la razón de ser del género. Me gustaría que hablaras en otros artículos de los subgéneros en particular para explicar mejor la esencia de cada uno. No soy un gran fan del metal, pero si que disfruto de las sensaciones que provoca. Saludos

    1. ¡Gracias por el comentario!

      No creo tocar ese tema ya que ya hay muchas referencias al respecto. Creo que el libro “Metal Extremo: 30 años de oscuridad” de Salva Rubio es la mejor fuente por que explica cada género a detalle y sus mayores exponentes.

      También te comparto este video de Youtube que ayuda a darse una breve idea de como suena cada subgénero:
      https://www.youtube.com/watch?v=Ry7LJpNO-ew

      1. Muchas gracias por el link, es el mejor video de subgéneros de metal que he visto. Me gustaría que siguieras dando recomendaciones de metal nuevo para escuchar, a mi me gustó en particular NAILS que lo recomendaste por ahí.

  2. ¡Muy buen artículo!
    Me identifico con muchos de los puntos desarollados. A mí el metal me ha inspirado siempre por la complexidad de la música y la cantidad de géneros que mezclan los grupos. En mi caso, me ha influído tanto como para dedicarme al diseño gráfico, ya que desde adolescente me veía atraída por las ilustraciones de las portadas y fue lo que me llevó a comprar mi primer disco, ¡de Opeth por supuesto! el Still Life.
    A mis amigos totalmente ajenos al estilo, les explico a menudo que está relacionado con el arte, no sólo por la música, interpretada por artistas de gran talento, sino también por los elementos visuales de los discos y la complejidad y el detalle que ponen las bandas en sus logos, portadas de discos, libretos de ediciones especiales, camisetas…
    Por no hablar de que a menudo representan a la gente metalera como brutos y borrachos, cuando la mayoría son gente tranquila que le apasiona la lectura, la cultura y la historia.

    1. Muchas gracias por el comentario.

      Siempre me ha gustado cómo el arte de este género siempre se expande más allá de la música. Y que buena elección de primer disco tuviste. “Still Life” es de mis discos de metal favoritos.

  3. Como siempre, Noé, una excelente argumentación sobre un tema controversial. Me encantó también el homenaje que haces a tus papás con el tema de las influencias; no muchos se atreven. De hecho estoy escuchando en este momento sin pausarla, In the Shadow of a Pale Companion, yo! que lo más “fuerte” que he soportado es Smashing Pumpkins! Gracias por la selección de temas, me está agradando más de lo que yo hubiera podido suponer. Cada día se aprende algo nuevo y yo estoy aprendiendo a apreciar un género que consideraba estridente y superficial.

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