Poética de la Relación – Glissant y el pensamiento errante

Mapa del caribe con lineas conectando las islas

¿Qué es el progreso exactamente? Para la mayoría de nosotros, esta es una idea que parece universalmente buena y aceptada como lo que busca la humanidad. Mejores condiciones de vida, descubrimientos científicos, expansión de la raza humana, y creación de más productos para nuestro disfrute son algunas cosas que se vienen a la mente con esta palabra.

Hasta donde tenemos memoria, esta ha sido una de las aspiraciones más grandes del mundo occidental, desde la precariedad de la Edad Media hasta la agitada vida de ciudad de nuestra modernidad. Pero este progreso no fue gratis, teniendo un costo desmesurado: la extracción de recursos naturales, la esclavización del continente africano, y la aniquilación de los nativos del nuevo mundo.

Debido a este cruel costo, es natural preguntarse ¿Para qué queremos el progreso? ¿Qué ideas nos llevaron a actuar de esta manera? ¿Cómo podríamos cambiar nuestra manera de pensar para encontrar una solución distinta? Estas son algunas preguntas a las que podemos encontrar una respuesta alternativa en el libro “Poética de la Relación” de Édouard Glissant.

Situado en Martinique, una de las islas del Caribe, Glissant explora su ascendencia y se remonta al primer momento en que los esclavos africanos fueron traídos al “nuevo mundo” a través del gran abismo del mar. Los africanos venían de distintos orígenes, hablando diferentes idiomas y dialectos. Pero antes los ojos de los franceses, todos ellos eran engranes en la máquina del Capital.

Fotografía de un hombre negro en una playa rocosa, con un bigote y pelo canosos

Édouard Glissant

Al llegar al Caribe, las personas esclavizadas se encontraron ante una horrorosa realización. Todas las plantas, animales, idiomas, paisajes, personas, comida, y costumbres que conocían se esfumaron para siempre. Generaciones después, la diáspora africana sigue estando obligada a adecuarse a tierras desconocidas en Europa, Brasil o Estados Unidos.

Sin embargo, Glissant observó algo interesante que ocurrió dentro de los muros de la Plantación donde los esclavos eran forzados a trabajar. En este sistema cerrado, cientos de personas de diferentes culturas comenzaron a converger. Como un cultivo de bacterias, las culturas dentro de la Plantación se mezclaron y multiplicaron.

Esto es lo que Glissant denomina como criollización y mestizaje: una práctica relacional que afirma y se fortalece de sus múltiples componentes y diversidad.  Cuando en el pasado las distintas poblaciones del mundo estaban mayormente aisladas una de la otra, fue en la Plantación cuando se vió lo que sería nuestro mundo globalizado actual, y una manifestación marcada de la Relación.

El genio del lenguaje Criollo consiste en siempre estar abierto, lo que es, tal vez, nunca permanecer fijo excepto acorde a sistemas de variables que tenemos tanto que imaginar cómo definir. La Criollización continúa con la aventura del multilingüismo y hacia la increíble explosión de culturas. Pero la explosión de culturas no significa que estén dispersas o mutuamente diluidas. Es la señal violenta de un intercambio consensual, y no impuesto.

¿Qué es la Relación? Glissant nunca da una definición explícita de este concepto debido a que es imposible entenderlo en su totalidad. La Relación es tanto una ontología, una manera de entender el mundo, tanto es el mundo en sí cuando sus diferentes componentes interactúan entre sí. Para explorar este concepto, miremos el análisis y crítica realizados por Glissant al pensamiento del mundo occidental, para luego presentar la alternativa que visualiza.

El Pensamiento Lineal

Pintura de cristobal colón en un barco con multiples personas listos para zarpar

“La Partida de Colón” de Emanuel Gottlieb

El pensamiento lineal, nombrado por Glissant como nomadismo en forma de flecha, es el conjunto de ideas que guían de manera precisa, estrecha, y con un destino específico en mente, como lo hace una flecha disparada por un arquero. El ideal de progreso sigue este patrón, mirando constantemente hacia el futuro, pero rara vez hacia los lados.

Este pensamiento se apoya de algunos conceptos para sostenerse. El primero es el de la raíz. Para poder entender el tiempo de manera lineal, es necesario establecer un comienzo que justifique la trayectoria de la flecha. Esto en turno genera una estructura filial, similar a un árbol. La raíz crea un tronco, el tronco es en turno la raíz de cada rama, y así sucesivamente.

El Big Bang puede ser visto como la raíz de nuestro tiempo lineal. En turno tenemos los avances científicos y tecnológicos de nuestros ancestros. Heredamos los bienes y las ideas de nuestros padres. Todo esto nos hace sentir parte de una trayectoria y nos incentiva a continuarla a través de nuestro legado.

El problema de este pensamiento, es que al ser tan enfocado y estrecho, tiende a la generalización. Por generalización, entendemos la reducción o sobre simplificación de otras ideas o culturas. Cuando la filosofía occidental busca un sistema de pensamiento que pueda explicar toda la realidad y encontrar “la verdad” del mundo, tiende a dejar atrás perspectivas incompatibles. Durante la ocupación colonial, el pensamiento de otras culturas fue asimilado o destruido.

Un árbol con ramas creciendo en todas direcciones

Esto nos lleva a ver al Otro como transparente, es decir, como individuos que podemos entender en su totalidad. En realidad, solamente nosotros mismos somos transparentes a nuestra percepción, ya que no podemos saber que pasa por la cabeza del otro, ni conocer enteramente su experiencia de vida, emociones, inclinaciones políticas, motivaciones y deseos. En su deseo de conquista y de progreso científico, el Oeste requiere mirar de manera transparente a todo lo externo para poder categorizarlo y posicionarlo en coordenadas que hagan sentido dentro de sus metas, sin considerar las del otro.

Esta es una búsqueda para comprender la realidad. Para Glissant es importante notar el uso de esta palabra, que viene del Latín de comprehender, que significa “apoderarse de”.  Esta palabra denota la actitud que se toma ante la persecución del conocimiento y del progreso: apropiativa, implacable, e incluso rapaz. En vez de dejar a otros seres y culturas coexistir, les encerramos en enciclopedias, zoológicos y museos.

El momento en que el Oeste se proyectó hacia el mundo por primera vez, [la filiación] llegó a darse. Este proyecto de descubrimiento y ascendencia fue tomado como un valor absoluto. Incluso se afirmó que tanto los descubrimientos geográficos y las conquistas de la ciencia fueron impulsados por la misma audacia y capacidad de generalización. La conquista territorial y el descubrimiento científico (estos términos son intercambiables) se identificaban con el mismo valor. El absoluto de la filiación antigua y la linealidad conquistadora, el proyecto del nomadismo en forma de flecha, cada uno usó al otro para su crecimiento.

Todos estos mecanismos del pensamiento occidental existen cómo una estructura que le permiten mantenerse estable dentro de un mundo lleno de caos. Glissant encuentra belleza dentro de este caos, observando como al dejarnos arrastrar por su marea llegamos a descubrir sus aspectos ocultos y a interactuar con el mundo de manera poética, no productiva.

Para Glissant, la perspectiva occidental es una reducción mayúscula de la verdadera naturaleza del mundo. El lo mira como algo multifacético: como totalidad-mundo/totalité-monde (todo lo que existe es el mundo), eco-mundo/échos-monde (nuestros imaginarios y lo que resuena en todas las interacciones son el mundo) y caos-mundo/chaos-monde (un mundo con un órden tan enredoso y complejo que es imposible de sistematizar).

Esto no nos debe intimidar, sino despertar nuestra curiosidad de observar este complejo flujo, adentrarnos dentro de él y conocer a quienes lo conforman. A través de la Relación, encontramos un acercamiento a esta gran tarea.

La Relación

Pintura de muchas personas negras en atuendos coloridos unas junto a las otras

Pintura de Laurent Casimir

La característica esencial de la Relación es que descarta la linealidad del pensamiento occidental a favor de una filosofía que no comienza ni termina en ningún lugar, tomando caminos diferentes, en todas direcciones. A diferencia del nomadismo en forma de flecha, no existe un destino a la distancia que deba ser alcanzado, sino que se favorece mirar alrededor de uno mismo: ver en qué lugar nos encontramos situados y que naturaleza y personas nos rodean. Nuestras decisiones se llevan a cabo en base a nuestro entorno.

Glissant nos invita a errar, no en el sentido de equivocarnos, sino de ir de un lugar a otro. A diferencia de la vagancia, donde uno no sabe a dónde se dirige y puede perderse, el errante sabe siempre dónde se encuentra situado y quienes le circundan. Para él no es necesario tener un destino, ya que su prioridad reside en relacionarse con lo que le rodea, descubriendo su camino mientras se encuentra inmerso en el movimiento y dinámicas del mundo.

Recordando el punto de partida de Glissant de la diáspora africana al Caribe se vuelve más clara la utilidad y necesidad de este pensamiento. Llevados a un lugar alienígena, sin posibilidad de dar marcha atrás, y sin saber a donde se pueden dirigir, la opción más sensata está en relacionarse con su realidad inmediata, creando una cultura y buscando la liberación con el resto de las personas desplazadas.

En la Poética de la Relación, el que es errante (quien ya no es más un viajero, un descubridor, o un conquistador) se esfuerza por descubrir la totalidad del mundo aún cuando sabe que jamás lo logrará — y sabe que es aquí precisamente donde la belleza amenazada del mundo reside.

La Relación está estructurada como un rizoma (concepto también explorado por Deleuze y Guattari). Esta es una estructura como la de una enredadera o hiedra. No existe una raíz o punto de origen, solamente una infinidad de elementos conectados de forma azarosa. En vez de un centro, hay una infinidad de periferias.

En una estructura como esta el tiempo deja de ser lineal. Mirando al pasado, no vemos una estructurada cadena de ancestros y de pureza de sangre, sino una multiplicidad de historias y culturas que convergen resultando en nuestro presente. Mirando al futuro no vemos una bandera al tope de una montaña, sino un pluriverso lleno de diversidad donde hay una infinidad de posibilidades.

Un grado con multiples nodos conectados entre sí

Cuando el mundo es observado y apreciado horizontalmente, sin un objetivo en la distancia, la generalización se torna en generalidad, es decir, la inclusión de la totalidad de las cosas que componen la Relación. En esta manera de mirar el mundo, su diversidad se vuelve su tesoro más importante, tornándose inexcusable la supresión de culturas y la extinción de formas de vida.

Para Glissant, nada expresa esta diversidad tan claramente como los lenguajes. En la Plantación, los lenguajes africanos se combinaron y mutaron de maneras orgánicas. Lo mismo ocurre con los chicanos, cuya mezcla del inglés y el español le da sentido a su fusión cultural e ubicación geográfica. Así cómo celebra estas manifestaciones naturales de la Relación, Glissant repudia a las instituciones que regulan y vigilan el lenguaje, ya que en turno deslegitimizan la diversidad e interacción de culturas.

Aceptar esta pluralidad del mundo implica que no podemos reducir al otro a ideas preconcebidas que tenemos sobre ellos. En vez de considerarlos transparentes, debemos mirarlos como opacos. Esto quiere decir que no podemos mirar a través de ellos, no podemos observar más que lo que ellos elijan presentarnos.

¿Cómo podemos reconciliar la línea inherente entre cualquier política y el cuestionamiento esencial de cualquier relación? Sólo al entender que es imposible reducir a cualquier persona, sin importar quien, a una verdad que no hubiera generado ella misma. Es decir, dentro de la opacidad de su tiempo y lugar. La República de Platón es para Platón, la visión de Hegel es para Hegel, el pueblo del griot es para el griot. Nada nos prohíbe verlos en confluencia, sin confundirlos en un magma o reduciéndolos el uno con el otro. Esta misma opacidad también es la fuerza que impulsa a cada comunidad: lo que nos unirá para siempre y nos hará permanentemente distintivos. El consentimiento común a opacidades específicas es el equivalente más sencillo al no-barbarismo.

Clamamos por el derecho de todos a la opacidad.

La única manera de conocer en la opacidad es a través de la curiosidad y del diálogo. En vez de postular la comprensión (aprehensión), Glissant crea el neologismo dar-con (donner-avec). En esta forma de conocimiento, existe una reciprocidad. Antes de recibir, damos nuestra generosidad de percepción y cedemos. El con implica la conexión entre nosotros y el otro, ilustrando la dinámica de la Relación.

Asumir la transparencia es un error, pero aspirar a ella no lo es. Si utilizamos la opacidad como nuestro punto de partida y damos-con otros, podremos conocer fragmentos de su identidad, sus experiencias de vida, sus comunidades y su humanidad. Sólo en un intercambio horizontal y equitativo podemos realmente comenzar a entender el mundo.

Nomadismo en forma de flecha Relación
Raíz Rizoma
Centro Periferia
Diferencias Singularidades
Transparencia Opacidad
Generalización Generalidad
Modelos Eco-mundo
Totalidad Relación
Comprender Dar-con (donner avec)
Historia Historias
Identidad de Raíz Identidad de Relación
Fundada en el pasado distante en una visión, un mito de la creación del mundo No está ligada a la creación del mundo sino a la experiencia consciente y contradictoria del contacto entre culturas
Santificada por la violencia oculta de una filiación que estrictamente procede de este episodio fundacional Se produce en la red caótica de la Relación y no en la violencia oculta de la filiación
Es ratificada por un reclamo a la legitimidad que permite a una comunidad proclamar su derecho a la posesión de tierra, que en turno se transforma en territorio No idea ninguna justificación de legitimación como su garantía a reclamar derechos, sino que circula, nuevamente extendida
Se preserva al proyectarse a otros territorios, legitimando su conquista a través de un proyecto de conocimiento discursivo No piensa en la tierra como un territorio desde el cual proyectarse hacia otros territorios, sino como un lugar donde uno da-con en vez de asir
La identidad de raíz entonces enraizó el pensamiento del yo y del territorio y puso en marcha el pensamiento del otro y de la travesía La identidad de Relación exulta el pensamiento de errar y de la totalidad

 


 

El proyecto de Glissant es uno que desestabiliza, que borra las reglas y las reemplaza por ideales poéticos, que deconstruye sin dejar muchos pasos claros a seguir. Esto hace parecer que sus ideas son apolíticas. Pero su invitación a conectar con el mundo y nuestros alrededores es esencial en una era caracterizada por la individualización. Muchas veces dentro del libro el filósofo enfatiza la importancia de proteger y luchar por la Diversidad del mundo.

Situarnos en nuestro entorno, ya sea geográfico, cultural o político, es una invitación a observar y escuchar las necesidades de nuestras comunidades. También tiene importantes implicaciones ecológicas, llevándonos a conocer la flora y fauna alrededor de nosotros para respetarla y cuidarla, y a entender de dónde vienen los productos y alimentos que consumimos. Al mirar a todos los seres que nos rodean de manera opaca, nos vemos forzados a no darlos por sentados, a no etiquetar o asumir sin antes conocer.

En una política guiada por la Relación, la única forma de buscar el entendimiento es salir al mundo y experimentarlo. Lo que descubramos tal vez no sea lo que esperamos, pero ahí se encuentra la belleza de la Diversidad del mundo. Una vez que tengamos una probada de ella, la defenderemos a como dé lugar.

No conocer esta totalidad no es una debilidad. No querer conocerla sin duda lo es.

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